Toggle navigation
Difuntos
Cementerios y tanatorios
Flores
Contacto
Quienes somos
Condiciones legales
Acceder
Registrarse
Richard Brooks
Vela +1
Comentario
PDF
0
0
18/05/1912 - 11/03/1992
79 años
Nació
Filadelfia (Estados Unidos)
Falleció
Beverly Hills, California (Estados Unidos)
Categoría
Cine y teatro
Causa
Enfermedad
Biografía
(Filadelfia, 1912 - Los Ángeles, 1992) Guionista y director de cine estadounidense. Licenciado en Periodismo en la Temple University, la crisis de 1929 dificultó su carrera periodística, que inició en pequeños periódicos locales. En su Filadelfia natal consiguió un empleo para escribir sobre deportes en el Philadelphia Record. En 1937 aceptó una oferta del World Telegram y se trasladó a Nueva York. En 1940, en Los Ángeles, escribe una historia al día, durante un año entero, para la cadena NBC. Viaja a Nueva York y se consolida en la radio, donde escribirá numerosos guiones, alguno incluso para Orson Welles, además de montar también alguna obra teatral.A comienzos del año 1942 le llegó una oferta desde Hollywood como guionista. Sus primeros trabajos no fueron en absoluto de su agrado. Debutó con el filme
Los malhechores de Carsin
(1942), de Ray Enright, al que sigue un año después
La salvaje blanca
(1943), de Arthur Lubin. Se enroló en el cuerpo de Marines de los Estados Unidos y combatió en la Segunda Guerra Mundial. Terminado el conflicto, el productor Mark Hellinger le ofrece la posibilidad de trabajar -sin acreditar- en los guiones de
Forajidos
(1946) y
La ciudad desnuda
(1948), y le pide que adapte una historia de Robert Patterson que habría de llevar a la pantalla Jules Dassin,
Fuerza Bruta
(1947). El trabajo impresiona a John Huston, que está preparando
Cayo Largo
, basada en la obra de Maxwell Anderson, y le pide que revise, añada, haga o deshaga el guión que acaba de escribir el propio director; finalmente, el filme se convertiría en un clásico del cine negro americano.En 1950 llega su primera película como director,
Crisis
, basado en la magnífica novela de George Tabori
The Doubters
, un filme que apunta ya el virtuosismo de Brooks. Más tarde reconoció que, describiendo los personajes de José Ferrer y Signe Hasso, la esposa intransigente del dictador, pensaba evidentemente en los personajes de Perón y su esposa Eva. Muy hábilmente, Brooks evita los errores de un primer filme con una peripecia absolutamente inesperada. Su maestría es evidente en la impresionante escena de la repetición de la operación, así como en el duelo entre Cary Grant y Ferrer, geniales los dos, que refuerza la credibilidad de la obra.Pero, por desgracia, la MGM coaccionó la obra de Richard Brooks. Siempre se quejó de que, en
Battle Circus
(1953), un filme nunca estrenado comercialmente en España, la compañía del león hizo reinar en el guión la historia de amor en detrimento de otros elementos posiblemente más interesantes. En esta bonita historia de médicos en la guerra de Corea, Brooks no tiende a exaltar ideales, sino a los personajes que portan y que defienden esos ideales, que no son otros que los del propio Brooks. De esos ideales tratan sus películas: la defensa de la libertad de prensa en
Deadline USA
(1952), la crítica de los vicios militares en
Take the High Ground
(1953), la supervivencia del amor en
La última vez que vi París
(1954), adaptación de la obra de F. Scott Fitzgerald, y, por supuesto, la educación y la tolerancia en la maravillosa
Semilla de maldad
(1955), un clásico de la delincuencia juvenil. La sutileza y el atrevimiento del director se ponen de manifiesto cuando aborda los problemas raciales y los prejuicios que incluso un profesor progresista podía tener todavía en los años cincuenta, lo cual se insinuaba menos en la novela de Evan Hunter. La gran eficacia en la puesta en escena y en la dirección de actores (Glenn Ford y Sidney Poitier) de Brooks sólo sirvió para que su película fuese prohibida por ejemplo en el estado de Georgia, donde no se permitía todavía la mezcla de razas en la escuela, y conseguir ser sospechoso de antiamericanismo.Si John Ford describía la agonía del pueblo cheyenne en
El Gran Combate
(1964), unos años antes, en 1956, Brooks provoca sentimientos profundos sobre la aniquilación física de una nación en un buen western,
The Last Hunt
(1956). El cineasta rechaza las convenciones del género, limitando voluntariamente las escenas de acción, para mostrar, y denostar, el personaje de Robert Taylor, arquetipo fascinante de la violencia (su Winchester parece formar parte de su cuerpo). Tampoco sigue las reglas generales del western en los otros dos que constan en su filmografía, totalmente crepusculares. Por un lado,
Los profesionales
(1966), por el otro,
Muerde la bala
(1975). Mientras que la primera es lírica y amarga al mismo tiempo, la segunda es nostálgica, emplazada al comienzo del siglo XX, cuando la frontera está oficialmente abolida, la conquista del oeste ha terminado, y éste deviene espectáculo y el mito sólo interesa mercantilmente.
Extraído de
Biografias y Vidas
Comentarios ()
Para comentar identifíquese o
regístrese
Más comentarios
Velas ()
Para poner velas identifíquese o
regístrese
Más velas