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Henry Hathaway
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13/02/1898 - 11/02/1985
86 años
Nació
Sacramento, California (Estados Unidos)
Falleció
Hollywood, California (Estados Unidos)
Categoría
Cine y teatro
Causa
Enfermedad
Biografía
(Sacramento, 1898 - Los Ángeles, 1985) Director de cine estadounidense. Nacido en el seno de una familia vinculada al mundo del espectáculo (su madre fue actriz y su padre representante), desde muy pequeño intervino en una serie de películas dirigidas por Allan Dwan y Frank Lloyd, trabajo que interrumpió durante la Primera Guerra Mundial. A partir de 1923 consiguió subir algunos escalones dentro de varios estudios como ayudante de dirección de Victor Fleming (
To the last man
, 1923;
Flor de capricho
, 1926; etc.), William K. Howard (
La horda maldita
, 1925;
La novias de un soltero
, 1926) y después en el seno de la Paramount Famous Lasky Corporation con Joseph von Sternberg (
La ley del hampa
, 1927;
La última orden,
1928) de quien aprendió mucho, especialmente cuando rodaron
Marruecos
(1930) y
El expreso de Shanghai
(1932).Diez años al lado de tan importantes directores le sirvieron para dar el paso hacia la dirección. La Paramount fue quien le permitió asumir el nuevo reto aprovechando las novelas de Zane Grey y el tirón del actor Randolph Scott en los primeros años treinta, en los que rodó con el actor ocho westerns como
El legado de la estepa
(1932),
El hombre del bosque
(1933),
La horda maldita
(1933) y
El último rodeo
(1934).Su reconocimiento le llegó inmediatamente con una serie de películas interpretadas por Gary Cooper. Con
Ahora y siempre
(1934), abordó el tema de la adopción y las relaciones establecidas entre un padre y su hija (Shirley Temple); continuó con una historia colonial (
Tres lanceros bengalíes,
1935), con la que cosechó uno de los mayores éxitos de la década y de su carrera; bordó uno de sus mejores relatos románticos en
Sueño de amor eterno
(1935), historia que construyó (sobre la novela
Peter Ibbetson
de George du Maurier) con una gran habilidad narrativa sumiendo al espectador en unos niveles de irrealidad que traspasaron el tiempo y el espacio; y confirmó su dilatado periplo con
Almas en el mar
(1937), una aventura sobre el negocio de los esclavos, y
La jungla en armas
(1939), otra historia que emerge con gran fuerza en un marco en el que se enfrentan británicos, filipinos y estadounidenses.La eficacia del trabajo de Hathaway benefició a su carrera y confirmó la aportación de los actores que intervinieron en sus películas. Fue un director al que le resultó imposible moverse sólo en un género. Demostró, a partir de los años cuarenta, que era capaz de asumir los compromisos más dispares y hacer de ellos obras en las que la eficacia del espectáculo estuviera garantizado. La senda colonialista la continuó con
Cuando muere el día
(1941); al universo del western aportó sugerentes historias como
The shepherd of the hills
(1941), con un John Wayne al que convirtió en uno de los rostros más característicos de su filmografía; el cine negro producido por la 20th Century-Fox vio una de sus mejores aportaciones,
Johnny Apollo
(1940), con una estética documental que continuó en películas de ambiente policial como
La casa de la calle 92
(1945) y
13 rue Madeleine
(1946), de desigual resultado, pero que le permitieron mostrar un perfil urbano singular y una dosis de violencia nada corriente que consolidó en otros títulos como
Envuelto en la sombra
(1946),
El beso de la muerte
(1947) y
Yo creo en ti
(1948), para las que contó con rostros importantes como los de Tyrone Power, James Cagney, James Stewart, Richard Widmark, Victor Mature o Richard Conte.Hathaway reforzó su posición en la 20th Century Fox en la década de los cincuenta. Así pudo acometer proyectos interesantes como
Rommel, el zorro del desierto
(1951), con James Mason, o
Niágara
(1953), con un excelente papel de Marilyn Monroe, en el que el paisaje resulta determinante en el desarrollo dramático de la historia. Sin embargo, fue una época en la que Hathaway consiguió afianzar una eficaz imagen del western con sólidas apuestas en las que tanto tuvo que ver Tyrone Power (
El correo del infierno,
1950), como Gary Cooper (
El jardín del diablo,
1954), ambas con la participación de Susan Hayward, y, especialmente, John Wayne, que fue el protagonista de varias películas:
Alaska, tierra del oro
(1960),
Los cuatro hijos de Katie Elder
(1965; quizá su mejor relato) o
Valor de ley
(1969).
Extraído de
Biografias y Vidas
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